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DÍA DÉCIMOTERCERO. Viernes 27 de Marzo. 21:31h.

Protegida con guantes y mascarilla para estár en casa y no contagiar a mi madre.
Para andar por casa

Dos primeras semanas de aislamiento

Ya queda menos para que se cumplan las dos primeras semanas de aislamiento

Tras casi dos semanas de aislamiento, quisiera que mis fuerzas no me faltasen, sobre todo por animar a mi madre, mantener las expectativas niveladas, pero estoy como una castaña.

A primera hora de la mañana ya me había llamado la doctora para preguntar cómo estaba. Mientras, hoy ya había desayunado y estaba sentada frente al ordenador viendo algo de las noticias, cosa que llevo sin hacer muchos días.

De repente comencé a sentirme mal, no sabía muy bien qué era y tan mala me puse, que me fui rápido a la cama a tumbar porque pensé que terminaba en el suelo, notaba una flojera y un mareo elegante.

Me tumbé y me asusté, no me habría gustado que mi madre tuviera que venir a la carrera desde la otra parte de la casa al escuchar el ruido del tortazo que me hubiera dado contra el suelo.

Traté de calmarme, respirar despacio y poco a poco. Cerré los ojos y encontré calma, me relajé y dejé que mi cuerpo y mente se asentaran. Permanecí así un tiempo, hasta que me encontré con suficiente fuerza para ponerme en pie.

No tengo idea de qué ha pasado, quizá la tensión se desplomó, no sé, pero te hace sentir todo muy frágil e insignificante. Mi madre piensa que la engaño con los síntomas y no es así. Pero comprendo su preocupación, que es la mía también, y hacerla sentir así me despedaza.


Tras ponerme en marcha y recoger y desinfectar suelos y demás, no podía con la vida. Me ahogaba y no fui capaz de mantenerme más tiempo en pie, así qué me tumbé de nuevo y descansé.


Comí con ganas hoy

Un plato de carne con patatas y detecté al menos algo de acidez en la boca, la verdad es que tenía hambre. Me dormí un rato y me llamó una de mis hermanas y estuvimos viéndonos, algo tan importante en estos momentos en los que nos encontramos.

Llamé a mis hijas para verlas también y que me contasen cómo van con sus trabajos y sus quehaceres.
Entre varios paseos por el pasillo, arriba y abajo, prepararme un té con leche, que sí saboreé, llegó el momento de los aplausos otro día más.

Por la noche viene el desmorone, quizá el dolor de cabeza más fuerte y los escalofríos, y solo quiero dormir y que pase la noche, otra más.

Soy Asesora de Imagen. Escribo Relatos y Poesía, Creo mis temas Musicales y soy apasionada de la Fotografía. Estos son mis recursos para compartir experiencias y vivencias cotidianas.

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