¿Cómo terminan veinte años después?

Dedicada durante quince años al sector de la imagen como profesional, compruebo que fuera de mi zona de confort y más allá de los muros de ladrillo de un local donde ejerzo mi profesión, hay un mundo lleno de actividades y personas maravillosas que comienzo a conocer tras emprender otras aventuras profesionales.

Desde el año 2013, mi vida cambia tras una experiencia pionera en la Lanzadera de Empleo y Emprendimiento Solidario de la que formo parte. Una experiencia interesante y de la que conservo buenos momentos y mejores amigos hoy en día. 

En estos veinte años

han sido muchos los intentos por permanecer, por enriquecer mi vida, por seguir creciendo en este lugar y he mantenido una lucha intensa entre el entorno y las circunstancias, y la intención de satisfacer mis necesidades a todos los niveles.

He procurado mimetizarme con el momento que me tocaba vivir, intentando pasar desapercibida e involucrándome en todo lo posible, en proyectos y asociaciones, para fomentar la dinamización del lugar. Ser parte de un espacio en el que no has nacido nunca es fácil, pero después de veinte años…

 

¿No sería posible que eso hubiera cambiado?.

Esta es realmente la cuestión.

 

He visto como personas que conocía y con las que he compartido tiempo y dedicación, intentando sentirnos incluidos, han tenido que renunciar irremediablemente, con la necesidad insatisfecha y las expectativas de futuro pisoteadas por muchos factores, por supuesto, pero tengo que llegar a pensar, que el lugar tiene mucho que ver.

Quizá hemos pretendido adaptarnos al entorno de formas diferentes a las que nos ha ofrecido el lugar, o no hemos sabido aprovechar oportunidades que el sitio nos ha brindado en cuanto a opciones profesionales.

Quién me conoce puede decir, que particularmente desde hace años, he sabido adaptarme a cualquier reto que se me ha presentado, pero sin duda, siento que me he entregado en muy diferentes facetas a nivel profesional y no he recibido, y así lo siento, la recompensa que quizá esperaba a muchos niveles.

A día de hoy, lamento tener que decir que NO me he visto atrapada por el embrujo que este maravilloso lugar me ofreció hace veinte años.

Siento en el corazón que nunca he tenido la sensación de pertenecer, a pesar de mi empeño, a un lugar del que me enamoré cuando vine a vivir, hace veinte años. Soy consciente de que hay que actualizarse y adaptarse a lo que nos viene, en esta vida cambiante y transformable día a día, y creo que ese ha sido mi objetivo, pero no lo he logrado.

He buscado nuevas formas de sentirme recompensada. Recompensado por lo que hace a nivel profesional, por lo que siente a nivel emocional y he decidido,  que no voy a empeñar más mi tiempo aquí.

Me voy para intentar ubicarme como persona y como profesional en otro lugar. No sé si lo lograre, desde luego, pero tras veinte años de esperar algo que nunca llega, he preferido otorgar mi tiempo a nuevos espacios, diferentes ambientes y distinta vida, que quizá, resuelvan en cierto modo la tristeza que siento ahora al alejarme de Aguilar de Campoo.

Siempre volveré. Parte muy importante de mi vida está aquí, pero seguiré teniendo ese sin sabor por no haber conseguido lo que hace veinte años viene a buscar, integración total en cuepo y alma en el lugar bello y hermoso que escogí para vivir.

Tengo que agradecer infinitamente a esas maravillosas personas que me han rodeado durante estos veinte años, con quienes he compartido diferente momentos y han sido un gran apoyo en muchas circunstancias, su tiempo y su confianza.

Muchas de ellas siguen estando, y otras, se quedaron por el camino y aunque la distancia nos separe, sabemos por ambas partes, que estamos, que nos encanta saber que el otro está bien y que cada cual ha de buscar su lugar en el mundo, para sentirse bien e intentar vivir la vida sintiéndonos orgullosos de nuestro paso por ella.

 Después de veinte años, esa es mi pretensión y mis ganas de seguir investigando qué más puedo ofrecer y que además me haga vivir buenos momentos, porque de eso se trata amigos. Buenos momentos son los que nos hacen seguir y hay que buscarlos dónde esten, encontrarlos y disfrutarlos.

Ojalá esta nueva etapa esté llena de ellos, para mi y para todo el mundo, así qué, brindo por ello.