muchacha-en-la-ventana Dalí

Llegó la mañana, no es el título de mi primera creación escrita y después musicalizada, pero si es una de las más importantes, de momento.

Como ya os he comentado alguna vez, empecé a escribir habitualmente, cuando tenía ocho años. Cartas y cartas, (que por cierto aun guardo), eran la mejor manera de comunicarme con mis amigos, y recibir y enviar, esas interminables cartas de cuatro folios por los dos lados, donde nos contábamos las mil y una aventuras del verano, fueron sin duda, los momentos en los que comencé a sentir que aquello de los relatos, las historias, y vivencias escritas, era algo que me hacía sentir bien y me llenaba.

Además de las cartas, con el paso del tiempo y los años, entrando en la pre adolescencia, decidí que una de las mejores formas en que me expresaba, era componiendo y musicalizando todo aquello que escribía.

Mi primer atrevimiento fue dedicar una canción a una amiga a la que admiraba, como no podía ser de otra manera con doce años. Siempre que había algo en mi interior revolucionándome y a lo que le daba vueltas unas cuantas veces, merecía ser parte de una historia que contar o mas bien, cantar.

Por su puesto, los primeros críticos eran mis padres, sensibles a la música y con muy buen oído, algo que he tenido la suerte de heredar.

con guitarra

 

Mi mayor fan, mi padre, al que no le importaba dedicar su tiempo a escuchar y aplaudir mis logros, y que junto a mis hermanos, en muchas ocasiones lográbamos formar un verdadero coro improvisado, donde las voces salían sin vergüenza al exterior, afinadas y melódicas, sin ensayos previos y con gran armonía, toda una suerte que en casa disfrutábamos y aun lo seguimos haciendo, juntarnos sin necesidad de excusas y con una guitarra, las voces y palmas y poco mas, y ya tenemos la fiesta preparada y amenizada cualquier velada.

Llegó la mañana, forma parte de esa historia, la de mi familia, la de unos sentimientos de juventud, la historia de una experiencia en un festival de la canción donde “Llegó la mañana“, resultó ganadora, la preferida de mi padre, la que nos trae su recuerdo, la que conseguimos tocar y cantar para el, entre lágrimas cuando murió, y en definitiva una historia, por que de eso se trata.Todas las vivencias narradas, escritas, cantadas, contadas, son historias de nuestras vidas, de las de los demás, respetables, tiernas, apasionadas, dulces o amargas, pero que con los años prevalecen, se recuerdan y nos recuerdan, y al menos eso quisiera yo, que mis hijas tengan ese maravilloso recuerdo que yo tengo de mi familia, lo que nos unía y nos une la música y lo que nos hace sentir, forma parte de nuestra historia, de nuestras vidas.

Y termino con la letra de esta historia, la mía, ayer una niña, hoy una mujer, apasionada por la música, sensible y enamorada de las historias, de las canciones sus letras y lo que nos cuentan. 

 

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Si tenéis historias y canciones que os hagan sentir, contarlas, compartirlas y haced sentir a otros con vuestras historias.