En la búsqueda activa de empleo

Cuando una persona se encuentra en una búsqueda activa de empleo, ha de sentir un equilibrio y estar preparada para todas las eventualidades y circunstancias adversas que se le pueden presentar.

Debemos poner un gran empeño en la búsqueda activa de empleo en sentirnos optimistas, positivos, seguros y capaces para mostrar firmeza y auto confianza y ofrecer una primera impresión a un reclutador o entrevistador, que será muy importante, para pasar etapas y quizá, ser seleccionados para que nos contraten.

Simplemente ese ciclo en si, ya es sumamente complicado. Hay que seguir una rutina, tener un plan estratégico que poder llevar a cabo y no decaer en el intento.

Y ahora os cuento mi caso

Según mi última experiencia, que es sobre lo que voy a escribir, me costó un cambio de lugar de residencia, desde un pueblo tranquilo y confortable, traslado a una ciudad, más concretamente, otro pueblo ubicado a quince minutos de esa ciudad.

Mi empeño en mantenerme equilibrada (y no fue así) duró diez largos meses hasta que al fin tuve una oportunidad tras varias entrevistas y encuentros más o menos afortunados, de realizar una prueba por la que me contrataron.

Soy Estilista, peluquera, asesora de imagen, colorista…como quieran llamarlo, desde hace casi treinta años y me ofrecieron un contrato de trabajo de «ayudante de peluquería».

Curioso sI, porque sé muy bien que un ayudante no es capaz de desempeñar las tareas que yo realizaba en mi trabajo sin ninguna supervisión. Tampoco puede tomar decisiones y resolver todas las incidencias que surgían durante el día.

Sé que no es capaz de organizar el trabajo en un salón de belleza, un inventario y los pedidos que han de hacerse, explicar a los clientes de forma que lo comprendan, todos los detalles acerca del presupuesto, y pasos técnicos que han de darse para realizar un trabajo. Corregir posibles errores que se han cometido o situaciones no deseadas en servicios y atenciones, de manera que todas las partes resulten satisfechas sin problema.

Recogido EveMoonBlue

Tras un mes y medio, donde se me habían prometido una serie de mejoras en mi contrato inicial (ese que no quise firmar, porque no me parecía razonable ni justo, pero que al final firmé), y al no verse modificadas las condiciones laborales, decido renunciar voluntariamente después de horas extraordinarias impagadas, jornadas interminables, trabajar a treinta y ocho grados en un lugar no acondicionado para poder desempeñar las tareas de forma saludable y me doy por vencida en una batalla que entendí que no era la mía.

Continúa…