¿Qué puedo contar sobre esta foto?. Pues bien.
En una ocasión una mujer usuaria de las nuevas tecnologías, decidió llevar a reparar su portatil sabiendo que quiza en esa ocasión, su separación sería para siempre.
El presentimiento se cumplió cuando al fin tras dos meses de larga y tediosa espera, en la que su único amigo el móvil, pudo servirla de comunicación con el exterior, de escritorio para los trabajos de los niños y sus tareas, comunicador con la impresora y un sin fin de cotidianas tareas, al fin el portátil se despidió, sin decir adios.


Ella en venganza tomó una de esas decisiones terribles, no de arrebato, sino de frustración y desencanto y decidió pasarse al lado Mac. Gestionó su cambio a la vez que comprendió, que un portátil de esas características, precisaba de una potente y eficaz linea de navevación, con lo cual tambien quiso renovar sus comunicaciones de tefonía fija y móvil. Que buena determinación, todo a la vez, cambios para mejorar y progresar. Eso pensaba. A la vez el coche que poseía tambien decidió tomarse unas vacaciones por su cuenta. Ya se sabe, no hay dos sin tres.
Y con todo en el taller como el coche desde hace dos semanas y…el portátil que hubo que volver a solicitar, por que parece que a la primera no salió, de nuevo la pobre usuaria, se encuentra con que tampoco funciona su conexión a internet.
Está revoltosa la primavera, pensaba.
Parece que los astros se volvieron en su contra. No desesperaba, la mujer paciente, creía en que todo llegaría. Entre ires y venires del taller por el coche, que parece que tambien va a morir, y reclamaciones telefónicas, por que a eso vamos, “la foto”; es de ese trago de cerveza junto al teléfono, del que ella bebe para pasar la pena, ese trago amargo de tener que repetir despues de diez días, volver a enfrentarse al descubrir que no tiene internet, al interrogatorio, al incisivo repregunteo, por que algun comercial hace días no hizo bien su trabajo, tras largo rato sentada la pobre usuaria,  para solicitar por primera  (ella creía que única vez) ocasión el cambio de compañía telefónica.
Ahí está, con su trago  esperando su nuevo portátil, pensando en qué sera de su coche, y volviendo a repetir sus datos a la telefonista.

La pobre usuaria, solo quería progresar, pero no la dejaban.