Este año haré cincuenta.

 

¿Y si lo lo bueno está por venir?

 

Curiosamente he aprendido tanto sobre mí y sobre las personas estos dos últimos años trabajando de nuevo en el sector de la imagen, que lo que me da rabia realmente, es pensar que aún encontrándome en un proceso de madurez completo, enérgico y con unas ganas impresionantes de transmitir lo que sé y hacer lo que siento, y me temo que he de buscar dónde encontrar mi sitio y demostrar mis capacidades y quizá no tengan que ver con lo que me apasionaba hace años, la peluquería, el estilismo, la creatividad.

Me he decepcionado y desencantado en varias ocasiones con mi profesión.

 

Siento mucho decirlo, pero es la realidad.

 

 

Este año haré cincuenta, quizá aspiraba a algo que probablemente aún no he descubierto, posiblemente pueda ser el hacer las cosas de otra manera a como las he hecho o vivido hasta ahora.

A lo mejor puedo pedir ese regalo este año que haré cincuenta, un bonito número.

Un momento crucial y emprendedor. Un momento de cambio, de descubrimiento y quién sabe,

 

¿Y si lo lo bueno está por venir?

 

Detrás de esos meses de trabajo incisivo y poco reconfortante, salvo por mis excelentes compañeras, de las que guardaré un maravilloso recuerdo, por la gente con la que he tenido el gusto de encontrarme, personas que han confiado su imagen y sus historias a mí, gente muy variopinta y diferente que me han aportado esos momentos de sosiego cuando trabajaba con ellas o me han hecho poner mi paciencia al límite, intentando afrontar el reto que me suponía seguir adelante con mi trabajo sobre aquella cabeza, pero que en todo caso, gracias a todas y cada una de ellas, he sabido sacar algo enriquecedor de todos los momentos vividos.

 

Este año, haré cincuenta

Nuevas etapas están por llegar…